Es un ‘trato de la valorización humana’ que les permite superarse. Lo prueban en cárcel El Pedregal.

La capital antioqueña es la primera ciudad de Colombia en la que se implementa la metodología Asociación de Protección y Asistencia a los Condenados (APAC) en un centro de reclusión, con el fin de disminuir las tasas de reincidencia.

La prueba piloto se hace con un grupo de mujeres del complejo carcelario y penitenciario El Pedregal, en el corregimiento San Cristóbal, en un convenio entre el Inpec y la Confraternidad Carcelaria de Colombia. En la ciudad es acompañada por el Semillero de Derecho Penitenciario.

“La APAC reduce los costos de mantenimiento, ayuda a bajar la tasa de reincidencia, y no tiene presencia de guardias”, sostiene Juan David Posada, doctor en Derecho Penal de la Universidad de Barcelona, y director del Semillero que comparten la Universidad de Antioquia y la Universidad San Buenaventura.

Este sistema aplicado en Costa Rica, Chile, Bolivia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Alemania y Noruega fue desarrollado en 1972 en Brasil por el abogado Mario Ottoboni y un grupo de amigos cristianos, bajo la filosofía “Matar el criminoso y salvar al hombre”, y fue experimentado por primera vez en el estado Minas de Gerais.

En Brasil hay cerca de 100 centros APAC -80 de ellos sin ningún tipo de custodia-, donde se ha logrado reducir la tasa de reincidencia al 10 por ciento, en contraposición con el 85 por ciento de los centros que funcionan bajo la administración tradicional.

En América Latina la tasa de reincidencia en el delito es del 75 por ciento, y en Colombia del 32 por ciento. El penalista Posada explica que esto se debe a que muchos jóvenes mueren cuando regresan a sus actividades delictivas y a que en el país está separada la reincidencia (el mismo delito) y la repetición (cuando regresa por otro).

Por su parte, Lácides Hernández, director de la Confraternidad Carcelaria de Colombia, sostiene que esta modalidad de trato más humano ofrece a las personas privadas de la libertad una alternativa de vida, en la que también hay normas que cumplir para avanzar en el proceso.

“Se implementan acciones que permiten el libre desarrollo de la personalidad. Esto implica compromiso, estudio, trabajo, relaciones humanas, así como un acercamiento progresivo en la palabra con Dios”, añadió Hernández.

“El Pedregal no es una APAC pura, porque el perímetro sigue custodiado por el Inpec, como también funciona en 30 centros de reclusión de Chile.

Es con mujeres de diversas edades y con distintos delitos, y cada una tiene un padrino o madrina, que es una persona particular que les ayuda con algunas necesidades básica, como la falta de jabón”, afirmó Posada Segura.

Los principios de esta experiencia, que pretende transformar personas para que luego puedan volver a integrarse en la sociedad son: el trabajo, la religión, la asistencia jurídica y en salud, la valoración humana, el acompañamiento familiar, el mérito y la cercanía a Jesucristo.

Por el momento hacen parte del proceso 19 mujeres que están ubicadas en el pabellón de mínima seguridad de la cárcel Pedregal, pero se espera que lleguen a 150. En este Complejo se encuentran recluidas cerca de 1.300 mujeres.

Según Hernández, las mujeres que ahora viven esta experiencia se sienten en familia, son voluntarias y tienen una alimentación privada, es decir, un restaurante especial para ellas, donde no hay presencia de guardias. Todas añoran salir pronto a recuperar la vida y sus sueños.

Oscar Andrés Sánchez A.
Para EL TIEMPO

Fuente: http://bit.ly/JZ787g

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